¡Correcto! Tenemos con nosotros una brújula que nos indica cómo estamos reaccionando ante un hecho de nuestro entorno (externo) o de nuestro espacio mental (interno). Por tanto, podemos decir que las emociones no son ni buenas ni malas, son absolutamente útiles y necesarias para nuestra supervivencia, como las señales de la carretera cuando conducimos el coche.
Sin embargo, algunas emociones generan comportamientos que sus efectos pueden considerarse negativos tanto sobre nosotros mismos como sobre los demás. ¿Alguna vez te has sentido mal después de haber hecho muy nervioso un exámen? o ¿Entrevista personal? o ¿Después de una discursión con un amigo?
¿Por qué? ¿Conseguiste lo que esperabas?
¿Crees que puede haber otra manera de actuar?


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